Dando mi vuelta rutinaria por Wal Mart me percaté de que alguien me estaba observando; y no sólo eso, además me estaba sonriendo
Parece que fue un ángel (por la aureola que podía notarse). Lo cierto es que nunca supe su nombre, sólo conservo una foto de aquella sonrisa.
El nombre me lo acabo de inventar
